Confianza en Dios

La mayoría de las personas pasan por momentos difíciles y angustiantes en el que normalmente se cuestionan ¿Por qué me sucedió esto a mí? ¿Cuándo finalmente conseguiré lo que quiero? ¿No entiendo qué está pasando en mi vida? Estas interrogantes dejan de atormentar y encuentran una respuesta cuando la persona pone su confianza en Dios. Pero es importante entender que incluso después de haber depositado la fe en nuestro Señor, debemos aceptar su respuesta, porque Él nos dará a su voluntad, lo que realmente necesitamos.

¿Qué es la confianza?

El hombre por naturaleza tiene una tendencia a la necesidad de saber que puede confiar en alguien o algo, ya sea por consejo, ayuda o comodidad. Confiar significa tener esperanza en ese ser; esto quiere decir que le damos algo valioso y nos entregamos a su benevolencia y buena fe mientras esperamos una señal de él. Hablar de confianza es también hablar de seguridad, esperanza y fe, pero para aprender a tener confianza en alguien, primero hay que conocerlo.

 

 

La confianza en Dios

Cuando se trata de confiar en Dios, la mejor forma de saber quién es y por qué debemos confiar en Él, es conociendo su palabra.

La Biblia nos enseña que es un Ser de amor que se nos revela en la Persona y por el don de su Hijo, por eso, cuanto más lo conocemos, más aprendemos a confiar en Él. Todas las circunstancias de nuestra vida es una oportunidad que nos permite aprender a conocer mejor a Dios y por consiguiente, a confiar plenamente en Él.

¿Cómo tener fe en el Creador?

 

Aunque eres un ser terrenal, no debes mirar a las demás cosas por delante del Señor, no debes confiar solo en el destino, en el mundo, sin tener tu esperanza puesta primeramente en El Creador. No debes confiar únicamente en el hombre, en sus acciones, promesas o liderazgos, en ese caso debes tener la fe primero en que esa persona puede ser guiada por El Ser Supremo para cumplir cada objetivo, porque solo Él tiene un plan maravilloso para todos en la Tierra.

Tus padres, tus amigos, tus colegas, tus líderes, incluso las personas más allegadas, en alguna circunstancia podrían llegar a abandonarte, rechazarte, huir de ti, dejarte ir, traicionarte, decepcionarte, pero El Señor siempre estará contigo para ayudarte. De ahí radica la importancia de aprender a tener confianza en Dios.

Confiar en Dios, antes, durante y después

 

Antes de encontrar una solución a tus problemas, debes confiar en el Señor. Al exponer tu situación ante el Ser Supremo, debes orar, y debes continuar orando por tu situación y la de tu familia, incluso después de haber recibido la bendición de la solución a tus dificultades. Es decir, debes estar seguro, convencido, tranquilo y esperanzado de que Dios actuará en tu vida, que te ha escuchado, que tiene sus ojos en ti, y que finalmente intervendrá y le agradecerás. Nunca debes perder la confianza en El Padre Creador porque Él lo controla todo.

Cuando pones tus esperanzas en el Salvador, debes saber esperar, sostener y soportar las pruebas; porque confiar en Dios es rechazar la duda y debes continuar orando para mostrarle tu grado de fe.

Cómo evitar la desesperanza

 

Cuando le oras al Señor, Él siempre te oye, incluso si nunca pronuncias una sola palabra, Él escucha las oraciones desde tu corazón y actúa según su voluntad y según lo que Él considera que es bueno para ti.

Por lo tanto, si en ocasiones no recibes un favor de la manera que lo esperas, no debes desanimarte, ni enojarte con El Padre. Tampoco debes cansarte de orar, dejar de leer la Biblia o dejar de ir a la iglesia. Al contrario, debes continuar orando todos los días, todas las noches, porque Él se llena de gozo escuchando y respondiendo a tus plegarias.

Cuando pongas un asunto en las manos del Señor ya no debes dudar de su intervención. Para que el milagro ocurra debes dejar de vivir en desobediencia y en pecado. Debes continuar orando dejando atrás las preocupaciones, evitar todo tipo de quejas o lamentos en todo momento o reprocharle a Dios por no tener todavía la solución de tus problemas. Tampoco puedes seguir llorando por una solución porque ya Él conoce tus necesidades.

No puedes decir que tienes esperanza en Dios y seguir buscando una solución en los hombres, ídolos, fetichistas, políticos, porque El Santísimo necesitas que solo confíes en Él plenamente, en sus palabras y en sus promesas.

¿Por qué a pesar de las circunstancias debemos confiar?

Bienaventurado el hombre que confía en el Señor y confía en solo en Él. Será como un árbol plantado cerca de un arroyo donde extiende sus raíces, que no teme cuando llega el calor, sus hojas permanecen verdes; no se preocupa durante el año de sequía y no deja de producir frutos” Jeremías 17: 7-8.

Este capítulo de la Biblia nos enseña que feliz es el hombre que confía en el Señor, porque en cualquier época del año Él controla y cuida su vida. Él conoce a este hombre porque le pertenece, y el mal nunca tendrá ningún efecto sobre su vida. Él tendrá éxito, prosperará y estará anclado en el amor, la alegría y la paz del Todopoderoso.

Por eso debes tener esperanza en que lo que Dios te prometió, es lo que planea darte, por lo que deberás permanecer siempre sereno. Él tiene el poder de darte todo lo que le pidas con fe: sanación, apoyo, paz, victoria, trabajo, cónyuge, hogar, hijos, autoridad, posición, éxito, promoción, visa, bienestar, estabilidad, hogar, contrato, dinero, negocio, y sobre todo, serenidad para saber esperar la muerte.

 

 

Confianza y fe en el Señor

 

De forma recurrente las personas sentimos miedo de los días difíciles y nos preocupa pensar en el camino a seguir. Es ahí cuando nuestra fe en El Señor está en peligro de desmayar, el desaliento nos invade y perdemos la confianza. La Santa Palabra nos enseña a enfrentar todo tipo de circunstancias que se presentan en nuestra peregrinación en la Tierra, y nos dice que todo es posible manteniendo la confianza en Dios, y esperando pacientemente por su gran bondad, misericordia y generosidad.

Nos despedimos con un bonito vesiculo sobre la confianza en Dios; Jeremías 17:7-8

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.