La dicha del perdĂłn

đŸŽ¶32  Bienaventurado aquel cuya transgresiĂłn ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

2 Bienaventurado el hombre a quien Jehovå no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño.

3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el dĂ­a.

4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah

5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehovå;
Y tĂș perdonaste la maldad de mi pecado. Selah

6 Por esto orarå a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado;
Ciertamente en la inundaciĂłn de muchas aguas no llegarĂĄn Ă©stas a Ă©l.

7 TĂș eres mi refugio; me guardarĂĄs de la angustia;
Con cånticos de liberación me rodearås. Selah

8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos.

9 No seåis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,
Que han de ser sujetados con cabestro y con freno,
Porque si no, no se acercan a ti.

10 Muchos dolores habrå para el impío;
Mas al que espera en JehovĂĄ, le rodea la misericordia.

11 Alegraos en Jehovå y gozaos, justos;
Y cantad con jĂșbilo todos vosotros los rectos de corazĂłnđŸŽ¶